utopías

Leo en una editorial de la revista Pasajes ARQUITECTURA, Diseño e Innovación, escrito por su director, José Ballesteros, una interesante reflexión sobre la función y la eficacia del arquitecto, del proyecto y de la Administración, representados en lo que denomina LA TASA:

En ese mundo las licencias de obra no se “concederían”, se solicitarían ávidamente, porque en la revisión de tu trabajo se encontrarían posibles errores, e inconvenientes o incompatibilidades con la normativa. Personas especialistas en ello trabajarían ayudándote a mejorar tu trabajo, probablemente también arquitectos. Con esas revisiones positivas los seguros probablemente serían más baratos. Sería casi como un sello de calidad que garantizaría un cierto nivel de seguridad en el diseño y la ejecución. Lo que se pagaría por tanto no sería una “tasa” de finalidad inexplicable y cuantía fijada por órdenes administrativos, sino más bien los servicios de un equipo profesional que se comprometería con su trabajo, responsabilizándose de que se haría bien. En ese mundo no tendría sentido el tráfico de maletines, no las posturas egipcias. Pagas por un servicio y obtienes resultados que puedes juzgar. Si no son correctos reclamas, como en todas las demás transacciones. En ese mundo las gestiones urbanísticas y de control del proyecto no son una preocupación para la profesión, sino una ayuda. Los locales comerciales no se revisan cuando ya están construidos, y los que se llevan a cabo sin licencia son tan poco fiables que la gente no los usa, tal es el grado de fiabilidad y confianza que se sello de calidad transmite. Ningún comercial en su sano juicio abriría un local sin licencia, iría a la ruina.

Así pues por la ITE habría que pagar, sí, y tal vez algo más, ¡pero por algo!

Revista Pasajes 1

Pasajes ARQUITECTURA

… Y los arquitectos,… ¿Somos una tasa? ¿Cuántas veces hemos oído a nuestros clientes comentarios sobre la fatalidad necesaria de un proyecto de arquitectura? ¿Cuántos de nuestros clientes contratarían un aparejador o un ingeniero más barato, …si pudieran? Sólo si pudieran. Si no están claras nuestras atribuciones es porque hemos perdido competencia profesional y sobre todo necesidad social, y también porque otros la van ganando poco a poco. Pero no debemos ser una tasa. Nos irá mal.

En este mundo ideal, por el que tenemos que trabajar, las tasas serán cosa del pasado, se prestarán servicios y se pagará por ello lo que sea justo, sin documentos inútiles. La sociedad demandará de los arquitectos espacio arquitectónico con tecnología integrada suficiente como para competir en un mercado evolutivo. Los arquitectos tendremos que responder con investigación seria, con respuestas a la flexibilidad programática que esa sociedad ya está demandando y su influencia en la forma y los procesos constructivos y la construcción del siglo XIX ya no tendrá opciones de venta activa, como los coches de caballos, o los corsés.

José Ballesteros, Director de Pasajes ARQUITECTURA. Diseño e innovación.
Editorial, Noviembre 2013 (nº 130)
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